martes, 28 de junio de 2022

Día #12: Valbone - Theth

Mires por dónde lo mires, transites por donde transites, enseguida te das cuenta de que Albania vive rodeada de montañas. Así lo estamos viendo en los días que llevamos visitando el país. Pero por encima de todo hay que destacar los dos grandes parques y ‘colosos’ de los Alpes Albaneses: Valbona y Theth. Y la ruta más frecuentada es la que te lleva de un valle al otro. Son unos 6 km. de subida y 7-10 km. de bajada. Aunque lo peor es el desnivel: 800 m. de subida y 1.000 m. de bajada

Hemos iniciado la ruta a las 7:30 horas con buena temperatura y un día despejado por completo (de hecho se ha mantenido así durante todo el recorrido).

La primera parte es muy tranquila siguiendo el río seco hacia arriba, hasta la aldea de Rrogam.




Poco a poco, vamos dejando atrás las últimas cabañas y comenzamos a ganar altura por el interior de un bosque. No conlleva ninguna dificultad técnica pero el desnivel es considerable.


Por el camino, un par de cafés donde poder descansar y, sobre todo, reponer el agua directamente de manantiales de la montaña. 

Hay gente que se lleva todo el equipaje consigo, bueno, o hace que se lo lleven…


De nuevo en marcha. Entorno a hora y media hasta la cumbre. Aunque creo que hemos empleado más tiempo, con múltiples paradas, mitad cansancio mitad pedazo de fotos que salen del valle. Los 2,5 km. que recorremos hasta la cima son muy duros. 






Justo en el punto más alto de la ruta nos encontramos con el llamado Valbona Pass a 1.795 m. de altura. Desde este punto hay una imagen 360o del valle de Valbona y del valle de Theth. 

Un rincón ideal que hemos aprovechado para comer. Durante toda la ruta las vistas son impresionantes, pero desde arriba del todo son una locura. No son montañas muy altas, ni siquiera llegan a las cotas de los Pirineos centrales, pero... ¡qué bonitas son! Si eres amante de la naturaleza es increíble, pero si no lo eres, se disfruta por igual o incluso más. Un paraíso del que queda uno atrapado con tanta belleza.


La bajada al valle de Theth es un rompe piernas. Tiene un desnivel negativo bastante fuerte y en ocasiones se nos ha hecho un poco pesada. Pasado el primer tramo, nos metemos por un bosque de pinos increíbles para más tarde adentrarnos en un hayedo, cuyos ejemplares hacen malabares para mantenerse rectos en la empinada ladera de la montaña. 



Al llegar al valle las vistas son espectaculares. Atravesado por el río del Theth, inmensas moles montañosas lo circundan, con imponentes picos que superan los 2.000 metros de altura. Todo está salpicado de prados, donde las granjas ejercen de hoteles rurales, al igual que ocurría en Valbona. 


¡Prueba superada! Han sido poco más de 7 horas pero han merecido la pena. 

¿Y ahora qué? Pues Theth no es sólo el final de una ruta de trecking hermosa, es el punto de partida para explorar otro valle espectacular, el Parque Nacional de Theth. Pero esto habrá que dejarlo para mañana. Ahora toca descansar y cenar.

Os seguiremos informando.

Día #11: Shkodër - Valbonë

¡Nos vamos a la montaña! Dejamos las mochilas grandes en el alojamiento y las cambiamos por mochilas pequeñas para poder pasar tres días en la montaña albanesa. Los que nos conocéis ya sabéis que nosotros de montaña nada, que nos gusta hacer alguna caminata pero poco más, así que estamos algo nerviosillos. 

Reseña: Para empezar, vamos a situarnos. Los Alpes Dináricos es una cordillera que se extiende entre Albania, Serbia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Croacia y Eslovenia. Ocupa casi 645 km. a lo largo de la costa del mar Adriático y su altura media es de entre 1.000 y 1.600 m., aunque hay picos que superan los 2.000. Son más modestos que los Alpes “originales”, sí, pero no por ello dejan de ser impresionantes. El nombre, por cierto, viene de Dinara, una montaña que está entre Croacia y Bosnia-Herzegovina, pero estando en Albania creo que podemos quedarnos con el apelativo de Alpes Albaneses sin que nadie se moleste. 

A las 6:30 de la mañana nos ha venido a buscar una furgoneta que ha ido recogiendo a más gente por los alojamientos de Shkodër. Hemos coincidido con una pareja de gaditanos con los que hemos estado cotorreando durante las casi dos horas de carretera de curvas en muy mal estado, que nos ha llevado hasta el embarcadero del ferry. 



La segunda parte del viaje es un regalo para la vista. Se trata de un recorrido en barco por el precioso lago Koman. Embarcaciones que, cada día, se llenan hasta los topes de locales y turistas. 


La espectacularidad del paisaje compensa el madrugón. Las impresionantes montañas que lo rodean le hacen asemejarse a esas entradas del mar formadas por glaciares. Pero realmente Komani no es un fiordo, sino un embalse artificial creado en los años ’70 sobre un inmenso valle por el que discurría el río Drina (el río más largo de Albania), con el objeto de crear una central hidroeléctrica. A pesar de ello, el enclave natural, entre enormes paredes rocosas llenas de vegetación, sigue siendo espectacular. Mide unos 34 km de largo y en algunos tramos tiene una anchura de 50 m. 




Resulta desconcertante y preocupante la presencia de plásticos y demás basura que se encuentra durante el trayecto por el Lago. Como dice el slogan de Ecoalf: ‘There is no planet b’. 


Tras algo más de 2 horas de trayecto desembarcamos en Fierze, donde nos espera una furgoneta destartalada que en 1 hora nos lleva montaña arriba hasta nuestro destino final: Valbona. 




Valbona, un solo nombre para nombrar el parque, el valle, el río que lo transita y un pequeño pueblo. Pero no es un pueblo como imaginamos, sino una colección de casas dispersas a lo largo del valle. La mayoría de las casas que hay aquí se dedican al turismo durante el verano y sobreviven como pueden durante el invierno frío e inhóspito. 







Reseña: Esta remota zona montañosa en el norte de Albania se ha desarrollado como centro turístico en los últimos años, gracias en gran parte al trabajo realizado por una americana y su pareja albanesa. Ellos no sólo han puesto Valbona en el mapa, sino que se han encargado de mantener y señalizar infinidad de senderos, hacer mapas topográficos de la zona y enseñar inglés a las familias que viven en el valle. Así, ahora prácticamente cada casa familiar de Valbona se dedica, además de a sus labores agrícolas y ganaderas, a alojar y alimentar a turistas. Una manera sencilla de complementar sus escasos ingresos durante la temporada veraniega.

Y como muestra de todo esto, nuestro hotelito en la montaña. Una familia gestiona esta casa con su propio huerto, colmenas, etc. Son cuatro habitaciones en mitad del bosque y con la ventaja de su ubicación, lo más cercano al trecking que haremos mañana. Aquí se respira tranquilidad, naturaleza…







La cena ha estado compuesta de productos locales, incluido el vino que ellos mismos elaboran.



Son las 8 de la tarde, anochererá pronto y no hay nada más que hacer, salvo disfrutar del entorno. 

Os seguiremos informando.