domingo, 19 de junio de 2022

Día #3: Gjirokaster

Nos despertamos en Gjirokaster y nuestro primer objetivo es el Castillo. Y de camino al castillo atravesamos el bazar, que no son más que un entramado de unas cinco calles y que presenta una mezcla de tiendas de artesanía, souvenirs, bares, restaurantes, alguna guesthouse, etc. Son las 9:00 de la mañana y el pueblo se está despertando. 



Es uno de los castillos más grandes y antiguos de Albania y se encuentra en un excelente estado de conservación. Además, ha sido testigo directo de todos los acontecimientos importantes de la ciudad desde el s.XII.


Cuando llegamos a la puerta principal, empezamos a alucinar con las dimensiones de los muros, la altura de los arcos, y la galería principal con dos hileras de cañones y alguna otra pieza de artillería. 

Curioso igualmente un pequeño tanque Fiat traído por los italianos para la guerra y de los pocos que se conservan.

Así como el fuselaje de un antiguo avión estadounidense en uno de sus patios. Se trata de la estructura de un caza de la Fuerza Aérea estadounidense capturado en 1961, durante la Guerra Fría, por los albaneses. 

Y en uno de los extremos, la antigua Torre del Reloj con una ubicación excelente, dominando toda la ciudad. Servía para indicar la hora de las oraciones de los fieles musulmanes y además marcaba el ritmo de la ciudad.



Con el tiempo, se fue consolidando como una fortaleza, especialmente en 1812 bajo las órdenes del sultán y gobernante otomano Ali Pasha. Ali Pasha conquistó la ciudad y echó a los otomanos, que llevaban allí 400 años. De hecho, la convirtió en un bastión de la liberación albanesa. Además, construyó un acueducto para llevar agua del castillo a la ciudad. En el castillo se pueden ver algunos restos del acueducto y todavía hay una cisterna en uso que suministra agua a los habitantes de Gjirokaster. 

Más allá de los límites del Castillo pasando por dos barriadas, nos acercamos a divisar el puente de Ali Pasha,  que verdaderamente son restos del acueducto en cuestión. 



Aclaración histórica. ALI PASHA es el segundo héroe nacional de ALBANIA después de Skandenberg. Fue uno de los gobernantes albaneses otomanos más poderosos. A principios del s.XIX, gobernó Albania hasta que se extralimitó y fue asesinado. Y es que aunque fuera un sultán de origen otomano, estuvo en contra de las instrucciones que recibía de sus superiores, priorizando el bienestar del pueblo albanés. 

En los bajos del Castillo, excavado durante el régimen comunista en los años ’60, hemos visitado un túnel o búnker que ante la obsesión de una posible invasión militar, el dictador Enver Hoxha dio la orden de construir. Tiene casi 1 kilómetro de largo y 59 habitaciones y se encuentra en su estado original. 




Aclaración histórica. Enver Hoxha, líder comunista que en 1944, da un golpe de estado que liberó a Albania del poder alemán y la sumió en 48 años de dictadura, llevando al país a ser uno de los lugares más cerrados, aislados y extraños del mundo. Hoxha se encerró en una revolución que acabó con las corrientes de yugoslavos a finales de los ‘40, de soviéticos en los ’60 o de chinos en los ’70. En 1976 comienza un periodo de cierre de las fronteras y de aislamiento total de Albania para con el mundo. Nadie podía entrar y nadie podía salir. Muchos recordaréis incluso que en los pasaportes se podía leer la advertencia de “válido para todos los países excepto para Albania, Corea del Norte y Mongolia Exterior”. Se producen grandes desabastecimientos de alimentos. Se elimina la propiedad privada, los albaneses no podían ni tener su propio coche y conducir, ni contratar un seguro, ni sabían qué era una tarjeta de crédito. Se castigaba con la pena de muerte cualquier tipo de oposición al régimen. Se prohibieron las religiones. Se creó una policía secreta (Sigurimi, la temible KGB albanesa) para salvaguardar la represión política de la sociedad. Se asesinaron a 6.027 personas por causas políticas (opositores, gente que intentaba huir del país, etcétera). Más de 34.000 presos políticos en cárceles del Estado. Otros 59.000 pasaron por campos de reeducación o fueron desterrados y de estos últimos 7.000 murieron. Tras su muerte en 1985, el país inició un proceso lento de apertura al mundo. 


Por ser el lugar donde nació el dictador, Gjirokaster fue conservada con mimo. 

A pesar de todo lo que hemos visto el atractivo de este pueblo son sus casas torre o KULLE, enormes casas tradicionales otomanas que se construyeron en su gran mayoría durante el siglo XVII, y que no están presentes en ningún otro lugar. No es que no existieran en otras ciudades, es que ya no quedan en pie. Pero aquí sí. Se las denomina así porque la fachada se presenta dividida en dos torres, unidas por un módulo intermedio que puede ser en forma de arco, y un segundo piso con galería o balcón que comunica dichas torres. Además, el segundo piso suele sobresalir del primero sujeto con vigas de madera. Constan de varias plantas: la planta baja elevada sobre el suelo está hecha de piedra –habitable en época invernal-, mientras que el segundo piso posee grandes ventanales para habitar en verano en un ambiente más fresco. Sus fachadas blancas contrastan con los tejados de pizarra. También es llamativo la decoración interior de dichas viviendas, que es muy ornamentada y contiene pinturas con motivos florales.



En Gjirokastër hoy las kule están catalogadas como patrimonio arquitectónico y se contabilizan alrededor de 600, muchas restauradas tras años de abandono. Hemos visitado dos de ellas: la casa Skenduli, habitada hasta los años ’80 y de la que destaca la sala donde se oficiaban bodas, así como la casa Zekate, en lo más alto de Gjirokastra y considerado como uno de los mejores ejemplos de arquitectura otomana en toda Albania. 









Y para cerrar el día y despedirnos de Gjirokaster, los chicos del alojamiento nos han dejado este detalle. 

Os seguiremos informando.

sábado, 18 de junio de 2022

Día #2: Berat - Permet - Gjirokaster

Hoy dejamos Berat pero no sin antes disfrutar del magnífico desayuno que nos han puesto en este alojamiento. Y sí, lo que se ve aquí es arroz con leche de Amatxu y estaba riquísimo. 

Hoy toca carretera y unos cuantos kilómetros para llegar al siguiente destino. Y lo hacemos por una zona repleta de montañas. Vamos bordeando el río Viosa, que los ecologistas dicen que es uno de los pocos ríos salvajes que quedan en Europa, al no haberse construido aún ninguna presa. Son unos 200 km en el interior del país aunque el río viene desde Grecia y acaba muriendo en las aguas del Adriático. 




Paramos en PERMET. En este pueblo destaca un montículo, una roca, que está en mitad del pueblo que parece un meteorito. 


También hemos aprovechado, por supuesto, para tomar un café. Y es que en este país hay una gran cultura del café. Y aunque no lo hubiera, viniendo con Susana, hay que parar si o si a tomarse uno. 



Pero a Permet se viene principalmente a visitar dos cosas. Primero, el Monasterio de Santa Maria de Leuse, al cual no se puede acceder en coche y hay que subir andando, un pequeño trekking de montaña.



Como siempre, el Monasterio estaba cerrado. Pero hemos tenido la suerte de que un vecino nos haya abierto. Aquí destacan los frescos, del siglo XVIII, de lo mejorcito de Albania. 







Y después de comer nos hemos acercado a ver el puente Kadiut, uno de los puentes otomanos mejor conservados y más famosos del país y que cruza el río Langarica.




Al lado se encuentran unas piscinas naturales con agua que se filtra del subsuelo y que mantiene una temperatura constante de 28° durante todo el año. Se trata de unas aguas sulfurosas que dicen que son muy buenas para casi todo, así que no nos lo hemos pensado dos veces y un bañito en el spa albanés (Susana también se ha metido!)


Y desde aquí a nuestro destino final, GJIROKASTER la otra Ciudad patrimonio mundial de la Unesco que hay en Albania después de Berat.


Nuestra cena de hoy (tomad nota los cocinillas): Byrec de espinacas y queso y la especialidad local, el qifqi unas bolas de arroz frito. 

Os seguiremos informando.